Un salto al vacío me cambió la vida

Un salto al vacío me cambió la vida

Un salto al vacío me cambió la vida – Como lo imagino

Creo que no he vivido una mejor experiencia que esta durante toda mi vida. Me refiero concretamente a lo que experimenta tu cuerpo cuando estás cayendo a más 200 Kilómetros por hora. ¡Es una locura!

Este salto fue simbólico para mí. Literalmente salté, pero espiritualmente, internamente, también salté. Esto fue en el año 2016 y tenía demasiadas cosas en mi mente, que tenían que salir de alguna manera.

Saltar físicamente fue para mí, un gran impulso para tomar las decisiones radicales que vinieron en mi vida después. De hecho, lo que vino para mi vida, fue en exceso muy amargo. Una experiencia tristísima, muy dolorosa, pero valió toda la pena.

La decisión que lo cambió todo.

Ese día era un domingo de iglesia. Anticipadamente le pedí permiso al pastor de la iglesia a donde iba, de salir más temprano del culto, para poder dirigirme al aeropuerto y saltar. Era mi cumpleaños, además. El pastor me dio permiso y me fui del lugar.

Sin entrar en detalles, una de las cosas que debía hacer en mi vida, era salir del formato “iglesia” en el que había estado desde que nací. Yo no tuve libertad de culto ya que desde niño fui criado con creencias 100% cristianas. Reglas exigentes y miles, de miles de preguntas que nadie lograba responderme.

Yo sabía que salir de la iglesia sería traumático. No tanto porque saldría y ya, sino porque comenzaría a hablar sobre todo lo que nunca me pareció correcto en aquellos lugares de fe.

(Pronto publicaré los detalles de lo ocurrido y lo que me motivó a querer salir, pero no será en este blog)

Todo esto que escribí hasta ahora, es solo para que tengas un contexto de lo importante que fue para mí esta decisión. Ir a la iglesia para mí, no era una costumbre de cada ocho días. Yo mantenía metido allá de lunes a lunes, durante casi todos los años de mi vida, hasta el 2016 que decidí saltar.

Esto podrías compararlo con una persona con la que llevas amando años y años, pero que te lastima y te hiere. Podrías comparar lo que viví, como si llevaras mucho tiempo en un trabajo donde te vas a pensionar, pero a cambio debes dejar allí tu vida, tu autoestima y callar ante cualquier humillación que recibas.

Imagina algo en tu vida que te cueste demasiado dejar, ok. Eso fue para mí, dejar la iglesia. Sostuve una relación donde sentía que me estaban siendo infiel por toda mi vida. Sentí que cuando preguntaba cosas para comprender mejor un punto, las respuestas casi siempre eran: “Porque está escrito y punto” Y si intentaba refutar algo, la respuesta era: “¿O sea que Dios se equivocó?”

Y tenía que sonreír como un pequeño esclavito y responder: “jajaja claro que Dios jamás se equivoca. Me ha quedado claro” Y el ambiente se relajaba nuevamente.

Al tomar la decisión de salir de ese lugar, sabía que recibiría el desprecio de todas las personas de la iglesia, pero nunca creí encontrar desprecio en mis amigos y amigas que compartían conmigo en redes sociales y en lugares cotidianos.

Sentir el desprecio de tanta gente que quisiste, (Incluso mi propia familia) solo porque decidiste no compartir más sus creencias, me recuerda lo borrego que fui durante toda mi vida. Tal vez, muchísimas veces yo actué igual, con quienes se fueron y decidieron “irse al mundo” (como muchos creen que fue lo que hice y como todos creen que es lo que harán los que se van)

Hoy día, escribiendo esta entrada me remonto a esas épocas y sonrío por lo valiente que fui. Hoy, todos esos cientos de miles que me odiaban, (O no sé si aún me odien jaja) Ya no están. Los recordaré siempre como un gran ejemplo a cómo nunca ser en mi vida, pero el dolor quedó en esos años.

Solo tengo agradecimientos por todo lo aprendido (sufrido)

Hoy día agradezco al creador por haberme dado la fuerza de saltar. De dejar mis miedos a un lado. De creerle a mis talentos, a mis capacidades, a mi independencia y a mi personal relación con Dios.

Una relación que no debo “demostrarle” a ningún líder, que no debo “presumirle” a ningún pastor y que es tan privada, personal y efectiva, como nunca antes me había relacionado con Él.

Salta. No temas. Lo que hay después de saltar, de cruzar esa barrera de miedos, de tomar esa decisión en la que tanto te angustia pensar, es bellísimo. Es liberador. Es mágico. Ni por todo el oro del universo, yo volvería de donde salí.

Nunca nadie me dijo que acá “afuera”, encontraría todo lo que encontré. Paz, tranquilidad, calma y amor. Hay un sinfín de cosas buenas para el que quiera saltar y dejar sus miedos atrás.

¿Qué opinas sobre esta Entrada? Me gustaría leer tu opinión al respecto.

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