La negación es un mecanismo de defensa

La negación es un mecanismo de defensa

La negación es un mecanismo de defensa

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En casi la gran mayoría de casos, utilizar la negación como un mecanismo de defensa, no es lo más sabio que elijamos hacer. Claramente es la primera señal que envía nuestro cerebro porque siempre que queremos “negarnos” a algo, es porque duele.

Pondré un ejemplo:

Normalmente luego de romper con una relación sentimental intensa, linda o tóxica, o luego de una decepción por parte de algún amigo o amiga, o luego de la pérdida de un ser querido, siempre buscamos «ocuparnos» a como dé lugar.

Sometemos nuestra mente y cuerpo a «distractores» que, si bien funcionan en su momento, tarde que temprano te regresan al mismo punto de partida. No hay salida. No hay escape. Debes sí o sí, que enfrentar lo que te ocurre. Mira:

La depresión, la tristeza, la ansiedad, o cualquier tipo de síntoma parecido, necesita tu total atención. Necesita que le dediques tiempo, que lo enfrentes, que reconozcas por qué te duele tanto, que llegues a la raíz, que llores y grites si es necesario.

Pero si ya después de diálogos, muchos intentos por mejorar, charlas, psicólogos y más cosas, continúan las malas palabras, las agresiones físicas, las humillaciones, se sacan en cara quién hace y quién no, si el irrespeto es la mejor «arma» cuando se enfrentan, si son más conflicto que felicidad, yo apoyo el divorcio.

Nunca reemplaces el dolor.

Un clavo no sacará a otro, y el viaje al lugar que más anhelas ir, no sanará la herida que solo sana con tu tiempo y atención.

Pondré otro ejemplo más crudo:

Imagina que te fracturaste un hueso importante de tu cuerpo. Imagina el dolor que puede llegar a significar esa fractura. Ahora mentalmente dirígete a la clínica más cercana y pide que te pongan morfina. ¡Sabemos lo fuerte y adictiva que es la morfina!

Sin pensarlo, te ponen morfina y el dolor se calma. Eso es exactamente lo mismo que ocurre, cuando intentas negarte y pides una dosis de diversión, de cine, películas, romances y amores casuales, pero así como en el ejemplo de la fractura no reparaste el hueso, asimismo ocurrirá cuando tienes mucho por sanar, y cubres con pequeños distractores.

Sana.

No te niegues más. Porque si comienzas (Basado en el ejemplo de la fractura) a tratar ese hueso roto, no solo tendrás todo tu enfoque en el proceso, sino que también te mandarán reposo, quietud y muchos cuidados.

Ocurre igual cuando dejas de lado la negación y decides curar tu alma. Durante esos momentos, no recomiendo que inicies romances, ni proyectos muy importantes. Si aún estás roto, rota, pausa un tiempo, repárate (Cúrate) y entonces podrás comenzar de nuevo.

La solución es demasiado básica, solo que solemos complicarlo todo jaja


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1 Comentario

  1. Sara Posso

    La vida es un circulo que siempre nos va hacer retomar a donde empezamos, no importa cuanto nos desviemos siempre llegaremos a donde iniciamos, por eso todo debe cambiarse desde el inicio. Gracias por lo que escribes, por impulsar a tratar oportunamente estas situaciones. Te felicito.

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